Respiración de Yoga y Ritmo Ultradiano para la Recuperación del Trauma

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La respiración es esencial para la vida y cuanto más la practicamos de manera consciente, mejor nos sentimos. El yoga y la medicina conductual utilizan ejercicios de respiración para abordar la ansiedad, la hiperventilación, la depresión y la incapacidad para concentrarse (incluido el TDAH) en las terapias aplicadas al trauma. Los métodos de respiración de yoga particularmente han desarrollado métodos complejos para modificar la conciencia y mejorar la salud.

Según los estudiosos del yoga del Siglo II a. C. “Si controlas la respiración, controlas la mente”. Tomar el control de la respiración a través de ejercicios específicos es fundamental para regular el sistema nervioso autónomo. El pranayama y otros ejercicios de respiración proporcionan una base para el cuidado personal y la restauración del ritmo. Incluso cuando la respiración no es el objetivo de restaurar el ritmo ultradiano, un simple período de descanso de 20 a 40 minutos, 1 o 2 veces durante el día, es regenerador. La siesta de la tarde, que está desapareciendo rápidamente en todas las culturas, podría ser el vínculo que nuestros antepasados conocían bien del poder restaurador del descanso para restablecer los ritmos del cerebro durante la mitad de cada día.

El vínculo psicobiológico radica en el ritmo ultradiano, la respuesta rítmica natural de curación de la mente y el cuerpo. Este es el ciclo donde los hemisferios del cerebro se alternan entre la actividad y el reposo, y ocurre dentro del ritmo circadiano más grande de 24 horas.

Este ritmo corresponde a los cambios que ocurren cada 90-120 minutos donde se intercambia el dominio de los hemisferios, y estos cambios interactúan con los cambios en el dominio nasal. Durante un ciclo de 90 minutos (ultradiano), un hemisferio del cerebro está más activo y la fosa nasal opuesta está más “abierta” (menos congestionada) que el otro. Werntz (1981) demostró que la fosa nasal “abierta” se correlacionaba con el lado opuesto del cerebro durante su fase de dominancia y, por lo tanto, eran “ventanas” que revelaban la fase de reposo/actividad, oscilaciones parasimpáticas/simpáticas de los hemisferios cerebrales en cualquier momento (Rossi, 1986).

Esta observación proporcionó un vínculo fisiológico importante con la ciencia antigua del yoga pranayama, que se basa en métodos de respiración específicos de las fosas nasales para modificar la conciencia, lo cual se logra en parte a través de la activación del hemisferio derecho o izquierdo. Este descubrimiento también proporciona información sobre los mecanismos curativos del trance, la hipnosis y los estados meditativos. La palabra pranayama proviene de la palabra raíz prana, que se refiere a la fuerza vital. Más que oxígeno, se considera la fuerza del Espíritu: el aliento de los dioses y diosas.

Aparentemente, Anaxímenes, el filósofo griego del siglo VI a. C., sostuvo una opinión similar, sugiriendo: así como nuestras almas siendo aire nos mantienen unidos, la respiración y el aire abarcan todo el universo. Las palabras espíritu y respirar, están vinculadas a la “inspiración”. Los místicos hebreos lo llaman ruach, los chinos lo llaman chi y los griegos lo llaman pneuma (pneumon que significa pulmones). Se dice que el prana fluye a través del cuerpo en canales llamados nadis que corresponden a los meridianos de acupuntura. Los nadis principales son ida, pingala y shushumna, mencionados anteriormente en relación con el caduceo. En Yoga, ida (yin) corresponde a la fosa nasal izquierda y al hemisferio derecho del cerebro. Pingala (yang) corresponde a la fosa nasal derecha y al hemisferio izquierdo.

La próxima vez que te sientas agitado, ¡haz algunos ejercicios de respiración!

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Referencias

Werntz, D. (1981). Cerebral hemispheric activity and autonomic nervous function. (Doctoral thesis). San Diego, CA: University of California.

Rossi, E. L. (1986). The psychobiology of mind-body healing: New concepts of therapeutic hypnosis. New York: Norton.

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